Manuel Braga: Enciendo una cerilla y veo como el fuego consume la obra, poco a poco la va quemando transformándola en pura nada. Expongo las cenizas de lo que pudo haber sido, me resigno a ver la creación anulada. La aproximación es posterior, sobrepasa el límite de la pantalla. Me convierto en el escritor de una obra que no se termina nunca. Soy un mal jugador que teniendo el privilegio del ultimo saque, lanza la pelota al aire y su puño pega en el vacío. Nado entre pelotitas de ping pong, por puro deporte.
(Desde el proscenio, bajo un absoluto silencio, Stern simula un aplauso, como si sus manos tuvieran guantes de lana que amortiguaran el choque de las palmas.)
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